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“Viva”, la verdad de Cuba en una historia que no se pudo filmar dentro de la Isla

POR JOSÉ ANTONIO ÉVORA ARTBURST MIAMI ACTUALIZADO 02 DE NOVIEMBRE DE 2022 6:33 PM


“Traté de filmar en Cuba, y hablé con alguien del Ministerio de Turismo, pero la respuesta fue: ‘No way’”, cuenta el cineasta Esteban ‘Steven’ Petersen, un ganador del premio Emmy nacido en Miami que hace dos décadas trabaja en Los Ángeles como realizador de spots publicitarios y escritor, editor y director de programas de televisión.


Se refiere a su proyecto “Viva”, la historia de una joven bailarina cubana de ballet clásico que quiere escapar de la isla para vivir y trabajar en libertad.


“Es un mensaje de freedom, y [el funcionario en Cuba] me dijo que no podían darme ni ayuda ni permiso para filmar allí”, relata el director, “así que tuve que empezar a buscar en otros países con ciudades parecidas a las de Cuba, como Cartagena, en Colombia, que en el centro te hace sentir un poco como en La Habana, porque es la misma arquitectura, y en las afueras, cerca de la playa, se parece a Matanzas y a otras partes de la isla”.


Finalmente eligió República Dominicana, y emprendió los rodajes en locaciones que tuvieran el mayor parecido posible a los barrios habaneros donde vive su protagonista, Lorena. Solo una de las escenas fue filmada en Los Ángeles.


De momento, “Viva” es un cortometraje de 15 minutos cuyo estreno en la Florida será el miércoles 9 de noviembre a las 6 p.m. en Savor Cinema, como parte de la sección “Do You Wanna Dance” (¿Quieres Bailar?) del Festival Internacional de Cine de Fort Lauderdale. Pero la idea es que ese corto sea el trampolín de un largometraje de ficción con la historia completa.


“Antes de la pandemia ya tenía el dinero necesario y el cast listo para empezar a filmar, pero llegó el covid, todo se paró y los inversionistas retiraron su dinero”, explica Petersen. “Pasó el tiempo y los actores no pudieron mantener el compromiso. Al cabo del año, la producción pudo empezar a trabajar otra vez y entonces, con el escaso dinero que nos quedaba, acordamos que lo mejor sería hacer un corto, un ‘proof of concept’ [prueba de concepto], para mostrárselo a otros productores potenciales”.


De esa forma iba a ser más fácil darles una idea del estilo y de la historia porque, obviamente, no es lo mismo ver un corto de 15 minutos que leerse un guión de 112 páginas, añade.


Petersen nació y creció en Miami y toda su familia se comunica en español, pero hace 25 años que vive en Los Ángeles y ninguno de sus amigos habla ese idioma, advierte al explicar por qué intercala palabras en inglés en un diálogo en castellano. “No tengo chance de practicar”, lamenta.


Dice haber viajado varias veces a Cuba para visitar a sus tíos y a sus primos, y que de esas vivencias salió la idea de hacer la película. Hubo también otra motivación, cuenta, y fue haber asistido hace alrededor de cinco años a una conferencia del cineasta Sean Baker, el director y guionista de “The Florida Project” (2017) y “Tangerine” (2015).


“Habíamos terminado de ver precisamente ‘The Florida Project’ cuando él se reunió con el público y dijo: ‘Un director tiene que hacer la película que solo él puede hacer’; eso me llegó al corazón”, confiesa Petersen. “Mi mamá, mis abuelos, todos nacieron en Cuba, y aunque yo nací en Miami y soy americano, quería contar la historia de los sufrimientos de los cubanos, porque muchos americanos no los conocen; ninguno de mis amigos sabe lo duro que es vivir en Cuba”.


Para ellos Cuba es un lugar adonde se puede ir de vacaciones a tomar mojitos y sacar fotos de carros viejos, agrega el realizador cubanoamericano. “Pero no saben del sufrimiento, no conocen la verdad, y tampoco saben que además de los balseros que escapan por mar hay cubanos que intentan usar su talento como vía de escape”, subraya.


Son los casos de Lorena, la protagonista de “Viva”, interpretada por Arami Malaisé, y de su hermano Luis, que encarna Alex Loynaz, ambos coproductores del cortometraje que ahora presenta el Festival de Cine de Fort Lauderdale. Aquí aparece solo la parte de la historia donde la bailarina quiere salir de Cuba, pero no ve el talento que ella tiene para lograrlo por su cuenta. En cambio, su familia y sus amigos sí reconocen ese talento, dice Petersen.


“Cuando tienes 15 minutos para contar una historia la estructura es muy diferente a cuando tienes dos horas”, observa el director. “En el largometraje hay no uno, sino dos protagonistas: Lorena, y un empresario de Estados Unidos que visita Cuba invitado por el gobierno para hacer negocios”.


Es un empresario estadounidense que ve el socialismo con buenos ojos, cuenta Petersen.


“Le gusta el socialismo, él cree que es una buena forma de vivir, e incluso piensa que sería bueno para Estados Unidos, así que está contento de poder viajar a Cuba y ver como son las cosas allí”, añade. “Se llama Simon, eventualmente él conoce a Lorena una noche, y entonces ella le muestra la Cuba real, no la Cuba falsa que el gobierno quiere que él vea. Ella lo saca de la zona turística y lo lleva a la Cuba real, la Cuba donde ella y los cubanos viven”.


Así es como Simon abre los ojos y entiende que la realidad es diferente a la vitrina que le estaban enseñando; habría sido demasiado complicado, si no imposible, contar eso en 15 minutos, dice.


Petersen lleva casi dos décadas dirigiendo anuncios comerciales y haciendo programas de televisión en Los Ángeles. Ganó el Emmy en 2014 con un programa escrito y dirigido por él. Nacido en 1975 en Miami, recuerda que fue en 1992 cuando dejó la ciudad para irse a estudiar a la Universidad de Syracuse, en el estado de Nueva York. Cuatro años más tarde regresó a Miami y en el 2000 se fue a vivir a California.


“Mientras estudiaba en la universidad, pasaba los veranos en Manhattan y hacía internados en MTV y Comedy Central”, relata Petersen. Antes ya había trabajado en la estación WAMI, en Lincoln Road y la Avenida Pensilvania, de Miami Beach.


“No tengo hermanos, pero sí tengo un millón de primos y tíos en Cuba, y en cuanto alcancé la edad de poder viajar solo fui allá todo lo que pude; mi familia es lo más importante en el mundo”, cuenta. “Vi las condiciones en las que vivía mi familia y los demás cubanos, pero eso no se sabe fuera de Miami; si acaso en Fort Lauderdale. Aquí en California nadie está al tanto de eso”.


Nunca trató de hacer un documental, asegura, porque quería entrar en la vida de la gente y porque, como espectador, prefiere ver una película de ficción. De hecho, comenta, el personaje de Simon representa no solo a un estadounidense, sino a todo el resto del mundo que permanece ajeno a la verdad de los cubanos. “Y con una historia de ficción quiero también celebrar el arte, la música, la belleza de la cultura de los cubanos; no es solo una historia super triste”, declara. “En este tiempo que llevo tratando de conseguir dinero para el largometraje, lo difícil ha sido explicarle a la gente, porque nadie cree que con una cultura tan brillante haya un problema allí”.


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